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Quienes somos

"Ser canario es mi razón". Ese título de una canción nuestra nos devuelve al origen de aquel proyecto político que nació en 1993 fruto de la convergencia de partidos distintos de "obediencia canaria". También nos reconcilia con la defensa de nuestros valores patrimoniales y culturales como elementos identitarios del pueblo canario y supera recientes debates estériles que -en la gestión de los escasos recursos de esta dura crisis- ha enfrentado la gestión pública a nuestros creadores culturales. Ellos son agentes sociales del cambio y debemos reiniciar junto a ellos el camino de la renovación de las ideas nacionalistas y, desde ahí, de Coalición Canaria.

Debemos trabajar y reforzar los verdaderos valores de nuestra identidad nacional canaria, no solo destacando los elementos, sino fortaleciendo los sentimientos de la canariedad de nuestro pueblo. Para ello no hay otra vía más efectiva que haciendo la misma presente en nuestra vida diaria, en nuestras acciones, como las nuevas tecnologías, el sistema educativo y las expresiones de identidad cultural.

Ser CANARIO, Ser CANARIA, CANARIEDAD son sustantivos en sentido político. Nos equivocamos cuando perdemos el valor político del ejercicio de la canariedad y admitimos e incluso propiciamos el uso del término "canario" como adjetivo en las actuaciones de los partidos de Estado en Canarias. No negamos que los partidos estatales cuentan con una importante implantación en el Archipiélago pero sus estructuras y su acción política no responde al interés primero de Canarias y, por tanto, no son expresiones de CANARIEDAD en sentido político.

El hecho diferencial canario, objetivable desde el punto de vista geográfico, histórico, económico y cultural, es el fundamento, la raíz de nuestro nacionalismo. De esa realidad radical brota el despertar de la conciencia de canariedad, que ha eclosionado en las últimas décadas, haciéndonos sentir orgullosos de nuestra identidad isleña. Y de ambas, como de su fuente, bebe nuestro sentimiento nacionalista y nuestra reivindicación del mayor grado posible de autogobierno.

Consecuentemente con ello, en el nivel del lenguaje que utilizamos cada día, debemos referirnos a Canarias siempre con los sustantivos "nación" o "nacionalidad", reservando el adjetivo "nacional" al ámbito canario, dejando para el resto de territorios que conforman "España" las expresiones "Estado" y "estatal". Hablar de Canarias como "región" sólo lo haremos al considerarla como entidad subestatal dentro de la Unión Europea.

Porque los canarios y canarias tenemos una conciencia colectiva que nos hace identificarnos como un pueblo diferenciado y singular. Y la comunidad que conformamos excede, geográficamente, del territorio de nuestro Archipiélago. Incluye a todos los canarios y canarias que tomaron la decisión de trasladar su residencia y siguen sintiendo la canariedad como propia y como parte fundamental de su identidad personal. Todos ellos son parte de la comunidad, que como pueblo, conformamos.

En la CANARIEDAD de Coalición Canaria caben todos cuantos antepongan el interés de Canarias frente a cualquier otro: desde personas que responden favorablemente a la pregunta de su doble identidad canario-española; los que creen que Canarias conforma una nación con capacidad para ejercer su autogobierno en el marco constitucional y aquellos que creen en un proceso gradual y pacífico hacia la soberanía. Todos y todas los que sientan Canarias como un Archipiélago atlántico integrado por las islas y el mar que lo conforma, como unidad política y emocional y que antepongan los intereses del pueblo canario frente a cualesquiera otros. Es importante que en el lenguaje sepamos identificar a Canarias como nuestro país y a España como el Estado del que formamos parte y con el que, naturalmente, también compartimos muchas expresiones de identidad común.

En el plano interno, la ISLA es el marco físico en el que vivimos y la insularidad resulta determinante en muchas expresiones de nuestra acción política. Pero rechazamos la confrontación entre islas, el pleito como manifestación deforme de la lucha decimonónica por la capitalidad y el enfrentamiento insularista a la consideración política de Canarias como un todo. La canariedad es el sentimiento común y primigenio de que somos canarios por encima de todo y de que la unidad de las Islas es un factor determinante e indeclinable para afrontar el futuro y enfrentarnos a cualquier situación adversa en lo político y en lo económico. Esa consideración fortalece la idea de que el equilibrio y la solidaridad son principios esenciales para afrontar la diversidad territorial que en cada isla se manifiesta y la desigual distribución de la población canaria sobre el territorio: El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Gomera, Lanzarote (con La Graciosa), La Palma y Tenerife conforman un todo, con el mar que las une y las separa, que es el Archipiélago Canario. Las comunidades de canarios en el exterior comparten ese mismo sentimiento de identidad única.

La definición nacionalista del Archipiélago Canario tiene que contemplar, por tanto, la existencia de circunstancias sociales, económicas y políticas diversas en cada uno de los territorios insulares. No se puede, por resultar incoherente, reivindicar la descentralización del Estado y practicar el centralismo en torno a las islas capitalinas. Todas las islas juegan un papel fundamental en la construcción nacional; tomando esta tesis como ese punto de partida, se debe construir la columna vertebral de nuestra nacionalidad y nuestra identidad como pueblo.

Todo cuanto antecede da sustento ideológico a Coalición Canaria como expresión organizada y mayoritaria del moderno nacionalismo canario, un nacionalismo del siglo XXI. Un nacionalismo que en Coalición Canaria se define por su carácter progresista y que aspira a las máximas cotas de autogobierno. Un nacionalismo que se sustenta en la defensa de la canariedad y que se articula en torno al hecho diferencial canario y a la identidad nacional canaria. Ese hecho diferencial se define por la geografía de nuestra singular posición geoestratégica tricontinental, la lejanía y la insularidad. La identidad nacional canaria se expresa en nuestro común denominador cultural, histórico, sociológico y lingüístico. El desempeño de actividades públicas sectoriales o territoriales no puede manifestarse nunca en contradicción a esos principios y valores.

Por tanto, Coalición Canaria defiende un nacionalismo democrático y universalista; tolerante e integrador; archipielágico y atlantista; innovador y defensor del medioambiente, pero profundamente reivindicativo de nuestras singularidades y vigilante a una reforma constitucional que pueda abrir la puerta a cualquier posibilidad política para el futuro de nuestra tierra en el concierto de las naciones del mundo.

Una fuerza nacionalista en un territorio como el nuestro debe ser especialmente reivindicativa en materia competencial, máximas cotas de autogobierno tanto en cuanto a su territorio (terrestre y marítimo), como a la gestión de sus recursos naturales, sus relaciones con terceros países y pueblos vecinos, como en materia de diseño demodelo económico, energético, industrial, agropecuario, de movilidad, conectividad y de bienestar social.

La reivindicación sobre nuestro derecho como pueblo con identidad diferenciada propia, como nación, a gestionar de forma directa nuestra realidad presente y futura nos debe distinguir de otras fuerzas políticas.

El autogobierno acerca la toma de decisiones a la ciudadanía. Ese método se revela aún más necesario cuando quien ejerce ese autogobierno es un pueblo con identidad propia como el canario. El autogobierno tiene dos vertientes que se complementan: mejorar la gestión de las competencias ya asumidas y aumentar el ámbito material sobre el que ejercerlo; es decir, más y mejor autogobierno.

En un nuevo escenario marcado por la CRISIS de la Eurozona y particularmente de España, con grave incidencia en Canarias, es preciso actualizar ese autogobierno, a través de la mejora de los mecanismos e instrumentos y la ampliación de los ámbitos sobre los que poder tomar decisiones: A semejanza de la condición RUP que se comparte con otros territorios de la expansión colonial de Francia y Portugal, en España es necesario un Estatuto especial para Canarias. En él, en primer lugar, ha de contenerse el marco de la financiación autonómica estatal para Canarias, actualizar y respetar el REF. En ese nuevo Estatuto es necesario establecer un catálogo de derechos, deberes y principios rectores que garantice el contenido de los mismos en un moderno Estado del Bienestar y su consecución como objetivo político. Igualmente es necesario actualizar nuestras instituciones para adaptar la toma de decisiones a la realidad del siglo XXI haciendo que seamos más ágiles y eficaces.

El Estatuto especial constituye una oportunidad para la inclusión en el mismo de mecanismos que permitan a Canarias afrontar la crisis y contar con mejores herramientas para el desarrollo económico del Archipiélago.

Una fórmula posible, demandada por amplios sectores del nacionalismo canario, se encuentra en la figura de "territorio dotado de plena autonomía interna" prevista en distintos Convenios de la Organización de la Naciones Unidas (como en el artículo 305, 1, apartado e) de la Convención del Mar, celebrada en 1982 en Montego Bay, Jamaica, ratificado por el Estado español en 1997), que dispone que puede ser parte de la Convención "todos los territorios que gocen de plena autonomía interna reconocida como tal por las Naciones Unidas, en el marco de las Resoluciones de la Naciones Unidas 742 (VIII) y 1514 (XV).

Es fundamental que el contenido del Estatuto sea respetado en el proceso de elaboración hasta su aprobación definitiva, en base a los siguientes parámetros:
a) La modulación de las políticas y actuaciones legislativas, reglamentarias y financieras del Estado en materia de transportes, telecomunicaciones, mercado interior, energía, medio ambiente, puertos, aeropuertos, inmigración, fiscalidad, comercio exterior y cooperación al desarrollo.

b) Nuevas competencias en:

- El mar territorial y los recursos naturales de la zona económica exclusiva.
- Desarrollo reglamentario de las especialidades exclusivamente aplicables en Canarias de los impuestos estatales.
- Gestión de los tributos estatales.
- Gestión aduanera.
- Comercio exterior con África occidental.
- Sanidad exterior.
- Residencia y trabajo de extranjeros no europeos.
- Puertos y aeropuertos de interés general del Estado.
- Transporte aéreo.
- Telecomunicaciones en el ámbito territorial espacial del Archipiélago.
- Zona marítimo-terrestre, costas y playas.
- Cualquier otra materia que afecte a la condición ultraperiférica derivada de la lejanía e insularidad de Canarias.

Ese Estatuto especial debe ser la norma fundamental como Archipiélago atlántico, estableciendo un nuevo marco de relaciones con el Estado a través del ámbito competencial sobre el principio de Administración única, en el que la Administración del Estado en Canarias se limite a las Fuerzas Armadas.

Por ello, seguiremos siendo siempre firmes defensores en la priorización del principio de subsidiaridad que implica que nada que pueda hacerse con mayor eficacia en un nivel inferior debiera hacerse en un nivel superior. La descentralización hacia cabildos y municipios seguirá siendo una de nuestras mayores apuestas. Todo ello y, entre otros, en la línea de generar un mayor control del déficit público.